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Todo empieza por una pregunta

La biblioteca de tu mente.

23 artículos disponibles.

Atracción y seducción

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Nadie te pone en la friend zone (te pones tú)

La historia habitual es que ella te metió ahí. La versión menos cómoda es que llevas ocho meses aceptando una relación que no quieres, con la esperanza de que se convierta sola en otra.

  1. Lo peor que puedes hacer en una cita es intentar gustarCaes bien a todo el mundo y no le gustas de verdad a nadie. No es mala suerte: es exactamente lo que ocurre cuando te diseñas para no repeler a nadie.
  2. “¿Le gusto?” es la pregunta equivocada (y por eso la respuesta siempre te sale que no)Sales de la conversación y te pasas la noche reconstruyéndola. Buscas el veredicto. El problema no es que no encuentres la respuesta: es que la pregunta está mal hecha.
  3. El macho alfa nació en un zoo suizo (y el biólogo que lo popularizó tardó 52 años en retirarlo)Diez lobos que no se conocían, encerrados en un patio de 200 metros cuadrados. De ahí salió el modelo de masculinidad que todavía te venden en internet.
  4. Las técnicas de seducción funcionan (y ese es exactamente el problema)Ignorar a quien te gusta, tardar el triple en contestar, dar atención y retirarla. Funcionan. Lo incómodo es sobre quién funcionan, y lo que eso significa si te van bien.
  5. Tinder y la gamificación del vínculo: por qué tener más opciones te deja más soloNunca hubo tanto donde elegir. Y nunca costó tanto quedarse con alguien. No es casualidad: es cómo funciona tu cerebro cuando le das opciones infinitas.

Vínculos y heridas

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La herida de abandono: cuando pedir atención es justo lo que te deja solo

El miedo al rechazo te vuelve complaciente. El miedo al abandono hace lo contrario: te vuelve exigente. Y tiene un problema aritmético que casi nadie ve venir.

  1. El miedo al rechazo no es miedo al “no” (es miedo a lo que ese “no” abre dentro de ti)Objetivamente, un rechazo no te quita nada. Nadie te despide, nadie te multa, casi nunca vuelves a ver a esa persona. Entonces, ¿por qué da tanto miedo?
  2. Somos el resultado de nuestras heridas (y por eso elegimos lo que elegimos)Crees que elegiste tu profesión, tu pareja, tu forma de ser. A veces las eligió una herida vieja, y solo lo ves cuando alguien te lo señala.
  3. Nunca te equivocas tratando bien a la gente (y hay un motivo cerebral)Aprenderte un nombre, recordar un detalle, preguntar de verdad. Parecen cortesías pequeñas. Son lo que más fuerte hace sentir a una persona, y a ti también.

Autoestima y voz interior

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Tu autoestima es una estimación: ¿con quién aprendiste a compararte?

Estimar no es solo querer. También es calcular cuánto vale algo. Y si tu autoestima es un cálculo, la pregunta cambia: ¿quién te dio la calculadora?

  1. Eres el Coyote y tu mejor versión es el CorrecaminosAdelgazas y ahora quieres marcar. Consigues el trabajo y ahora quieres el ascenso. La meta se mueve exactamente lo que tú avanzas, y el permiso para quererte siempre está al otro lado.
  2. Exponerte de golpe no te quita el miedo (te lo confirma)El consejo de siempre es lanzarte. Pero nadie entra en un gimnasio y carga 200 kilos el primer día, y el que lo intenta no sale más fuerte: sale lesionado y sin ganas de volver.
  3. "Si quieres, puedes" es mentira (y te está haciendo daño)La frase suena a motivación pura. Pero cuando todo depende de tu voluntad, todo lo que sale mal se vuelve culpa tuya. Y ahí empieza el problema.

Atención y cerebro

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La clase de Stanford donde se enseñó a hacer apps adictivas (y de la que salió Instagram)

A principios de los 2000, en un laboratorio de Stanford, se enseñaba a diseñar tecnología que cambia tu conducta sin que te des cuenta. De esa aula salieron los fundadores de Instagram. Y también el hombre que intentó frenarlo todo.

  1. Tu problema no es la concentración. Es tu corteza prefrontal.Crees que has perdido capacidad de concentrarte. En realidad has perdido algo mucho más grande: la parte de tu cerebro que te hace tú.
  2. Dopamina buena, dopamina mala: por qué lo fácil te deja vacíoNo todo el placer se paga igual. Hay uno que te llena y otro que te vacía, y la diferencia está en un detalle que cambia cómo entiendes tus ganas.
  3. El secretario nocturno: lo que tu cerebro hace mientras duermesCrees que dormir es apagarte. Es al revés: es cuando tu cerebro trabaja más, ordenando, limpiando y decidiendo qué hacer con todo lo que viviste hoy.

Influencia y persuasión

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Antorchas de la libertad: el día que enseñaron a fumar a las mujeres

En 1929, un puñado de mujeres encendió un cigarrillo en la Quinta Avenida como acto de emancipación. La escena era real. La emancipación, un encargo de una tabacalera.

  1. Hablar en público: tu miedo es, en el fondo, egoísmoUn chico se acercó a decirle a un conferenciante que soñaba con serlo, pero que le aterraba fallar. La respuesta fue tan dura que se quedó pálido. Y tenía razón.
  2. El manual del manipulador involuntario (y por qué tú también estás en él)Casi nadie manipula con un plan. La mayoría lo hace desde el miedo, sin darse cuenta, con siete frases que hemos oído y dicho toda la vida. Aquí están las siete.

Cuerpo y rendimiento

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Entrenar sin moverte: qué tiene de cierto el ensayo mental de los deportistas de élite

Pilotos que recorren un circuito con los ojos cerrados y clavan el tiempo. Suena a leyenda de vestuario. Parte lo es. Y la parte que no lo es, funciona de verdad.

  1. Respira 5-5: lo que la exhalación larga le hace a tu cerebroNo puedes decidir no ponerte nervioso: para cuando te das cuenta, ya llevas diez segundos nervioso. Pero hay una palanca a la que sí llegas, y está en la salida del aire.
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